Por qué tienes que ver “The Good Place”

La NBC ha anunciado que The Good Place tendrá una cuarta temporada.

A pesar de que las audiencias de esta serie no son muy altas, es lo que llamaríamos una serie de culto. Su público es un fiel seguidor de las aventuras de estos personajes, los cuáles nos dejan asombrados con cada paso que dan.

 

Pero, ¿qué tiene de especial esta comedia?

Para empezar, no es una comedia al uso. Estamos acostumbrados a sitcoms con unos 22 capítulos por temporada que, por lo general, son autoconclusivos, en definitiva, comedias que dan más importancia a las tramas verticales (de cada capítulo) que a las horizontales (tramas de temporada). Daría lo mismo ver un capítulo suelto, seguirías enterándote de lo que sucede.

 

Sin embargo, “The good place” es todo lo contrario. Para empezar las temporadas se estructuran en 13 capítulos donde la mayor importancia la tiene la trama horizontal.

 

La historia comienza cuando Eleanor (Kristen Bell) se despierta en una especie de paraíso, un mundo “perfecto”. Allí Michael (Ted Danson), le explica que ha muerto y dado a lo buena persona que ha sido en la Tierra, le ha correspondido estar en el “lado bueno”.

 

Hasta aquí, nada llama la atención hasta que descubrimos que en realidad Eleanor era una persona horrible en vida y que ha habido un error con ella. Eleanor debería estar en el “infierno”, pero decide callarse esa información, lo que dará como consecuencia determinadas situaciones dramáticas que se irán sucediendo a lo largo de los capítulos. Por si fuera poco, un gancho al final de cada capítulo te hace imposible no quedarte para ver el siguiente.

 

A todo esto hay que sumarle la astucia de los guionistas para rizar el rizo, y es que cuando parece que todo llega a un punto muerto, la trama se complica dando un giro de 360º que hace a los personajes seguir avanzando sin que ello llegue a resultar repetitivo.

 

En definitiva, The Goog Place es una comedia poco convencional pero muy a tener en cuenta, capaz de introducir elementos dramáticos sin perder de vista el humor.

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